14:53 | by admin

De una manera casi filosófica podemos preguntarnos, ¿cuál es el objetivo principal de un sitio? Desde el punto de vista del dueño, es decir de quién la creó, puede ser vender, darse a conocer, compartir contenidos o invitar a alguien a bajar una aplicación por ejemplo. Pero para los que se dedican al SEO, ese no es el objetivo principal de un sitio. No importa a lo que se dedique, nosotros como SEO queremos que rankee alto en Google –y si es posible en los otros buscadores también. Nótese que ni siquiera hablamos de márketing o promoción. Eso es SEM. El que hace SEO quiere que la página tenga una ubicación natural destacada en los buscadores.

Pero, cuando el cliente se acerca a nosotros con esta demanda, la de generar tráfico en su sitio, ya trae su sito armado, en gran parte, y nos dice simplemente “Ponlo bien alto en los buscadores”. Y con eso tenemos que arreglarnos. Pero a veces querer rankear ciertos sitios es como poner a un gordo a escalar una montaña. Lo primero es que haga dieta.

Acá es cuando entra el diseño de un sitio. Cada vez más el diseño de páginas web busca menos efectos rimbombantes y más efectividad. A veces existen sitios visualmente poco atractivos, pero que rankean muy bien. Por supuesto, lo ideal es conseguir ambos requisitos. Este cometido es más sencillo de lograr si diseñamos el sitio destinado al posicionamiento en los buscadores.

No es necesario rever la receta de cómo construir un sitio web eficiente para los bots. El problema surge al tratar de adaptar los sitios hechos por terceros y optimizarlos para su posicionamiento en los buscadores. Aquí surge la pregunta. Vemos que el sitio necesita un rediseño importante. ¿Cómo lo encaramos con el cliente?

Imaginemos que decidamos no tocar el tema de diseño, y nos hagamos cargo del SEO. Tomamos el trabajo y con empeño nos dedicamos a sugerir el sitio, y arreglamos lo que se puede. Los que va a suceder muy probablemente es que no tengamos el resultado deseado. Ni nosotros ni el cliente, quien va a confiar en nosotros por un tiempo, y luego, cansado que le mientan con que “¡Hemos logrado un gran progreso, pasamos del sitio 7.365 al 950!”, dejará de ser nuestro cliente.

Este es el peor camino que podemos seguir. En primer término, por una cuestión de respeto, le hacemos gastar bastante tiempo al cliente esperando resultados que nunca llegarán, simplemente porque estamos obstinados en hacer subir al gordo la montaña. Y además, el daño a nuestra reputación será enorme. Tiene que ver con nuestra conducta personal. Si queremos ser grandes en lo que hacemos, hay que tratar hasta el cliente más pequeño como el más importante.

Lo más aconsejable es sincerarse. Recomendarle al cliente un rediseño completo de su sitio, de otra forma lo que busca nunca se concretará. Podremos perderlo en ese momento como cliente, pero hay grandes posibilidades de que retorne a nosotros, cuando vea que otras empresas de SEO no cumplen con lo que prometen, simplemente porque no pueden.

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